Ayer fuimos a cine por primera vez con Manuela, estuvimos "Buscando a Nemo" en 3D. La excusa: celebrar el cumpleaños número 11 de Juan David. Manuela estuvo muy entusiasmada con la idea de conocer el cine y por eso estuvo ansiosa desde el primer momento en que se enteró de la idea, tanto que quiso que fuéramos corriendo, esperó pacientemente a que nos dejaran seguir a la sala y no se asustó con la oscuridad del sitio.
Nos ubicamos en las sillas y ahí comenzaron las anécdotas, pues no alcanzaba la silla y cuando la senté estuvo a punto de hundirse, así que me quité la chaqueta y se la puse doblada entre su espalda y el espaldar para que haga contrapeso sentándose más adelante.
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Ya entonces se puso las gafas 3D cosa que le pareció muy atractiva, pues desde el primer momento comentó que los objetos se veían como si estuvieran en la sala. Vinieron los cortos iniciales y entonces si, ¡comenzó la película! Mi hijita estiró sus brazos para alcanzar los peces del arrecife y se asustó con la morena que se comió a los hermanos de Nemo. Los colores la maravillaron, se sintió dentro del océano y se comprometió mucho con los protagonistas, incluso se asustó mucho cuando se hundía el submarino naufragado y le gritaba cosas a Marly porque quería que escapara de los tiburones y que encontrara a su hijo.
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Pero no todo es felicidad, de la fascinación pasamos al cansancio. La verdad me decepcioné mucho me dijo que quería irse a la casa; además se quitó sus gafitas y dijo sentirse aburrida. Entonces busqué el modo de motivarla (léase distraerla) para que nos quedáramos un rato más. Accedió si se sentaba en mis piernas, miró un rato más y quiso irse donde Ángela, se quedó un rato allá, se puso de nuevo las gafas y estiró sus manitas para sentir a los peces. Luego volvió y seguía muy inquieta.
Con varias motivaciones más miramos toda la película, fue fascinante verla emocionarse de nuevo, sentirse tragados por una ballena y vernos atrapados en una pecera a la voluntad de una niña que no para de sacudir a sus peces. Del final solo les cuento que Manuelita salió maravillada y preguntó si a la salida nos entregaban la película.
Al llegar a casa les contó a todos con palabras textuales que -"¡Nos prestaron unas gafas increíbles!" pero como siempre es difícil que cuente los detalles de su primera visita al cine, solo dijo que le gustó y que le gustaría volver nuevamente. La verdad a mí también me gustaría llevarla de nuevo, pero cuando sea un poco más grande y cuando aguante a ver una película completa. Bueno, al menos me quedó una muy bonita experiencia, que la recordaré siempre, quizá con mucha nostalgia, pero también con mucha ternura, porque como evidencian las fotografías, tuvimos muchas, muchas sonrisas.