Hoy Manuela decidió cortarse el cabello, fuimos ella y yo a la peluquería, yo quedé como siempre pero ella quedó hermosa como nunca. Estábamos felices, nos quitamos un peso de encima, ella se sentía más liviana, sonriente, decía que desde ahora pensaría más claro; se dejó tomar las fotos del antes y el después y contaba con gran emoción lo bien que le parecía su nuevo corte de cabello.
Ahora a seguirlo cuidando, me gusta su vanidad, me gusta verla sentirse bonita pero sobretodo saber que está feliz. Dijo que quiere volver frecuentemente y yo... pues iré con ella. También soy feliz.

